Los helados ecológicos constituyen productos que van a conjuntar el disfrute del consumo con una actitud responsable con el medio ambiente. Tanto el alimento como los envases bio que se emplean para servirlo, transportarlo y sujetarlo (mientras nos los comemos) han sido elaborados mediante materiales que no generen una huella ecológica.

A continuación, explicamos las ventajas que ambos componentes del producto que se adquiere tienen tanto para la salud como para el medio ambiente.

Los beneficios de los helados ecológicos

En primer lugar, hemos de señalar que los helados ecológicos han sido elaborados, preferentemente, con productos naturales. Podemos denominarlos helados naturales y se pueden producir cada día en cantidades pequeñas. Esta forma sostenible de elaborarlos va a garantizar el sabor, la cremosidad y la frescura de estos alimentos. De hecho, pueden llegar a ser producidos y servidos incluso a lo largo de diferentes horas del día. De este modo, además, no se producen desperdicios de litros de este producto.

Por otro lado, consumir helados naturales revierte en la salud y el cuidado del medio ambiente, dado que potencia las buenas prácticas en la obtención de las materias primas propias de un entorno concreto y el resto de trabajos realizados con ellas. Así que todo el proceso se ciñe a criterios de sostenibilidad. Aparte, este modo de producción permite elaborar helados con un número de sabores casi infinito y estos pueden llegar a ser incluso idóneos para los veganos.

Se trataría de helados que, prácticamente, no engordan, dado que no aportan una cantidad de calorías relevante y se digieren con facilidad.

Envases bio de celulosa para heladerías ecológicas

En segundo lugar, el proceso mediante el que los helados naturales llegan a ser consumidos por los clientes responsables con su salud y la protección de la naturaleza no está completo hasta que no se ha colocado a los alimentos los envases de celulosa correspondientes.

En estos casos, nos referimos a tarrinas para helados, esos cubiletes que sirven para que la masa de helado se acople, no se desparrame y pueda ser consumida con comodidad. La celulosa de la tarrina de helado es un material renovable extraído de la biomasa, como el almidón. Estos materiales son 100 % compostables, es decir, reciclables. Por consiguiente, no se van a liberar gases nocivos a la atmósfera mediante la producción de los nuevos envases, ya que se podrán aprovechar los materiales ya existentes.

El uso de estos materiales en la composición de los envases se enmarca en las tendencias de biopackaging, las cuales crean una imagen de marca positiva de la empresa, en la línea de la Responsabilidad Social Corporativa con el entorno en el que se integra. Además, destaca la posibilidad de imprimir el nombre y logotipo de la empresa y otras referencias (como información concreta de los productos) en los envases cuadrados y circulares. Otros productos similares a valorar son los elementos de mantelería y cubertería, las botellas y bolsas y los envases de caña de azúcar.

Por otro lado, el plástico ecológico es el otro material que tiene protagonismo en estos envases. El ácido poli láctico (PLA) es un material que procede de la polimerización sintética de monómeros naturales. A grandes rasgos, ofrece una gran calidad, por su gran resistencia ante el agua, las grasas y las condiciones de la temperatura. Como estos materiales son biodegradables, acabarán desapareciendo con el tiempo, por lo que no generarán los problemas para la naturaleza de los plásticos comunes.

En definitiva, los helados ecológicos constituyen los productos ideales para los consumidores críticos y sensibles con su alimentación y el cuidado del medio ambiente.

Si bien en Freddo somos una empresa comprometida en cuidar el planeta por lo que aparte de máquinas y bases de helado también ofrecemos en nuestra sección de insumos barquillos para prevenir el uso de plásticos y dar un sabor a galleta u oblea a tu helado conócelos en nuestro sitio web.